Guía práctica
Cómo elegir la foto para el retrato de tu mascota
La foto que nos mandas decide casi todo el resultado del retrato de tu mascota. No hace falta una cámara buena: hace falta luz, la cara de frente y no usar una captura de pantalla. Te contamos exactamente qué miramos nosotros cuando abrimos tu foto.
De todo lo que eliges cuando encargas un retrato de tu mascota —el estilo, el tamaño, el color del fondo, el marco— hay una sola decisión que cambia el resultado de verdad: la foto. Un retrato hecho desde una buena foto se parece. Uno hecho desde una foto mala no se parece, por mucho que el estilo sea bonito.
Y la buena noticia es que "buena foto" no significa cámara profesional. Significa otra cosa, y es fácil.
La regla de los ojos
Es la única que usamos para decidir rápido. Abre la foto en tu celular a pantalla completa y mírale los ojos.
Si tú puedes ver claramente sus ojos y su hocico, nosotros podemos trabajar con esa foto.
Si los ojos están borrosos, en sombra o mirando hacia otro lado, el retrato va a salir con una mirada que no es la suya. Y la mirada es lo que la gente reconoce. Nadie mira un retrato de su perro y dice "el pelaje está perfecto": dicen "sí, así me miraba".
La luz manda más que la cámara
Un celular de hace cinco años con buena luz gana siempre contra un celular nuevo con mala luz. Lo que funciona:
- Luz natural, de día, cerca de una ventana. No hace falta salir al sol directo —de hecho, el sol fuerte del mediodía quema los blancos y ennegrece las sombras. Sombra clara o un día nublado es lo ideal.
- La luz viniendo de adelante o de un costado, nunca desde atrás. Si la ventana está detrás de tu mascota, sale una silueta oscura.
- Sin flash. El flash aplana la cara y produce esos ojos con reflejo verde o azul que después hay que inventarse.
El ángulo: a su altura
El error más común de todos es fotografiar desde arriba, de pie, apuntando el celular hacia abajo. Sale una cabeza grande, un cuerpo diminuto y una expresión que no es la suya.
Agáchate. Pon el celular a la altura de sus ojos. Esa sola cosa mejora la foto más que cualquier filtro.
Un truco que funciona casi siempre
Ponte a su altura con el celular ya listo y haz un ruido corto que no conozca —un chasquido, un silbido nuevo, el sonido de una bolsa—. Vas a tener aproximadamente dos segundos de atención total y orejas levantadas. Dispara en ráfaga y después eliges.
Los cuatro errores que más vemos
- La captura de pantalla. Mandar un pantallazo de WhatsApp o de Instagram reduce la foto a una fracción de su tamaño real. Busca la foto original en la galería.
- La foto muy lejana. Si tu mascota ocupa una esquinita de la imagen, al ampliar la cara no hay información: hay manchas de color.
- El movimiento. Un perro moviéndose en interior con poca luz sale movido aunque a ti te parezca nítido en la pantalla chiquita. Amplía la cara antes de mandarla.
- El filtro. Los filtros cambian el color real del pelaje. Si mandas una foto con filtro cálido, el retrato va a tener ese tono y tú vas a sentir que "no es su color".
Lo que NO importa, aunque parezca que sí
Mucha gente se disculpa por cosas que nos dan exactamente igual:
- El fondo. El sofá, el patio, la cocina desordenada, media pierna de tu cuñado. Recortamos a tu mascota y ponemos el fondo del color que elijas. Da lo mismo qué había detrás.
- El collar o el arnés. Se puede quitar o dejar, tú dices.
- Que salga acostado o de medio cuerpo. El retrato se compone igual.
- Que la foto sea vieja. Si es nítida, sirve. Hemos hecho retratos desde fotos de hace quince años.
Perros negros, gatos negros
Merecen su propio párrafo porque son los más difíciles, y quien te diga lo contrario no ha trabajado con ellos. En un pelaje muy oscuro, la cámara no registra los detalles de la cara: hocico, cejas y ojos se funden en una sola mancha.
La solución no es más luz, es luz suave y lateral: cerca de una ventana, con la luz entrando de costado, para que las sombras dibujen la forma de la cara. Nunca flash, nunca sol directo, nunca contra la ventana.
¿Y si la única foto que tengo es mala?
Pasa, y pasa sobre todo en el caso que más nos importa: cuando la mascota ya no está y no se pueden tomar fotos nuevas. Esa foto es la que hay y punto.
Ahí lo que hacemos es distinto: una persona trabaja la ilustración a mano, reconstruyendo lo que la foto no alcanza a mostrar, y te mandamos el bosquejo antes de imprimir nada. Si no se parece, lo corregimos las veces que haga falta. Y si desde el principio vemos que no hay material suficiente, te lo decimos con franqueza antes de cobrarte, no después.
Resumen en cinco líneas
- Luz natural, de día, sin flash.
- El celular a la altura de sus ojos.
- La cara de frente, ocupando buena parte de la foto.
- La foto original de la galería, no una captura de pantalla.
- Si dudas entre dos, mándanos las dos.